crónicas
Por Jorge Jurado
21 de enero
El primer festival del año en Zaragoza fue el PEQUEPOP, un nuevo concepto de festival enfocado a los más peques de la casa, benéfico (la entrada de los chiquillos consistía en un juguete para donar a una asociación benéfica para niños desfavorecidos). que se celebró el pasado sábado 21 de Enero a las 12 del medio día en el salón de actos de la CAI. Poco a poco la sala, cedida para la ocasión, se fue llenando de niños entre 0 y 9 años, acompañados de sus papás, tios, abuelos, etc, que desde el primer momento se encontraban en su salsa rodeados de globos de colores. La maestra de ceremonias dirigió a los grupos invitados, haciendo las presentaciones de sus miembros y de los instrumentos que tocaban, interactuando con los niños y haciendo algún regalito entre canción y canción. Los primeros en subir al escenario fueron los debutantes NUREYEV que en el que era su primer concierto nos presentaban algunos de los temas que componen su también primer ep titulado "La leyenda del esquimal". Nuestras favoritas "Ciudades griegas", "Portobello" y "William C." sonaron menos cálidas y ensoñadoras que en la grabación, pero mas efectivas y directas para el peque-público asistente haciéndole participe y empatizando con los pequeños. Después la presentadora dió paso a Luis y Ana, integrantes de LOUISIANA en un formato mas reducido que de costumbre, acompañados a los teclados y violín por David, y por diversos instrumentos musicales de juguete por la panda de chiquillos que se dejaron la vergüenza en la butaca y quisieron subir al escenario, el trío nos presentó algunos temas de su álbum homónimo entre los que destacaron "Amares" o "Circo (el cuento de la princesa y el guisante) con coros infantiles incluidos.

El pop delicado e intimista de LOUISIANA dió paso a los más esperados por los mayores, TACHENKO. "Tírame a un volcán" con Sebas al micro, Sergio sentado en el suelo rodeado de "sus colegas" y Alfonso y Eduardo es sus puestos (bajo y batería) fue la primera canción que interpretaron de su disco "os reis porque sois jóvenes" de hace un par de años, al igual que el segundo tema "Escapatoria" con coros de los peques y los mayores en los "ah ah ah, ah ah ah ah" del estribillo de la canción. El siguiente tema fue uno de los primeros hits del grupo, "Amable", del "Nieves y Rescates", su primer disco, y que suena tan fresco como en 2004, a esas alturas todos estábamos disfrutando como críos en la sala. Para terminar un par de felicitaciones a algunos niños que cumplían años y una propuesta de Vinadé, "¿vale que era nuestro cumpleaños, el de todos?" y así todos juntos, NUREYEV, LOUISIANA, TACHENKO, niños y niñas, papas tíos y abuelos nos cantamos "Cumpleaños feliz". Feliz fin de fiesta para una propuesta que cuenta con todo nuestro apoyo. Hasta pronto y felicidades.
Por Jorge Jurado
8 y 9 de julio
Caía la noche en Aínsa y para nosotros empezaba la primera jornada del festival con no demasiado movimiento en los alrededores del recinto. Mientras entrabamos en el castillo se escuchaban las primeras notas de la música de MARCUS DOO & THE SECRET FAMILY. La banda nos mostró sus temas con las voces de Marcus y Rocío solapandose a la perfección y emocionándonos también por separado, presentaron su último trabajo "The Magpie Returned The Ring" compuesto por joyitas de pop-folk delicado a veces y enérgico otras que en vivo gana en momentos como "El Principio" y "1919". Los siguientes en salir al escenario fueron CAPSULA, una propuesta nacida para el directo que nos ofrecieron una dosis de rock, psicodelia, garage y mucha actitud punk como llevan haciendo casi 15 años, presentaron su ultimo trabajo "In The Land Of Silver Souls" junto con algun guiño a su ya larga trayectoria. Lo de ART BRUT no tiene nombre, si a los 5 segundos de salir a escena los britanicos ya te han contagiado la energía post-punk que transmiten, con la segunda canción y Eddie Argos saltando y bailando entre el público (literalmente) nos pone salvajes y perdemos el control convirtiendo el concierto más en una juerga entre colegas que en otra cosa, un ensayo para lo que puede ser su próxima y esperada actuación el el Fib para presentar oficialmente "Brilliant! Tragic!". Para terminar la noche nada mejor que bailar con melodias luminosas y bases elctronicas, algo que nos ofrecieron ERRORS, que desde Glasgow nos dieron una buena lección de música de baile moderna facturada bajo el sello de Mogwai, presentando su segundo disco ya de 2009 llamado "Come Down With Me", inmejorable fin de fiesta que solo se vió deslucida por la poca afluencia de público.

La jornada del sábado prometía mas que la del viernes así que tambien defraudó más. No obstante no empezó mal, con retraso y sin prueba de sonido por algunos problemas técnicos GENTLE MUSIC MEN presentaban "Cuentos Modernos" último disco editado y primero en español, y nos mostraban algunas composiciones nuevas prometiendo grabarlas sólo si nos gustaban, melodias cercanas y directas como nos tienen acostumbrados. La primera decepción vino de la mano de los hermanos Ran y compañía, THE DAYLIGHTS querían sonar épicos y sonaron excesivos con un tema a capella y una version de Depeche Mode incluida en el lote sin quedarnos muy claro si el show que ofrecieron era lo que querian mostrar o se les fue un poco la mano. El grupo de Los Angeles nos presentó su disco de debut (homónimo) pero no convencieron a pesar de las ganas que habia de verlos tocar en directo. NUDOZURDO llenaron la noche en el castillo de rock, pop y palabras oscuras y melancólicas que se mezclaban entre la gente, sonando con la convicción de los veteranos y la entrega de los principiantes que creen en lo que hacen, y convencieron, y mucho. Directos y enérgicos presentaron "Tara, Motor, Hembra" en uno de los mejores directos del festival aunque alargando un poco mas de la cuenta algun que otro tema. Unos favoritos del sábado eran NO AGE, que, demasiado acelerados, presentaron "Everything In Between", la continuación de su primer larga duración, y dejaron la sensación de pasarse de revoluciones con infiltración entre el público y cabreo incluido y no acabando de convencer por excesivos y ruidosos. Lo bueno si breve dos veces bueno no en el caso de LINDSTROM, a cuyo concierto llegamos con 10 minutos de retraso y al que pudimos ver solo durante un cuarto de hora. Menos de media hora de sesión en la que no teniamos muy claro a quien teniamos delante. "pero, ¿este es Lindstrom?" fue la frase mas repetida por los asistentes, pues sí, era él, que ahora se acompaña de banda y suena más tropical que otra cosa, que no es que esté mal, pero no lo esperabamos así y soprendió aunque quizás no para bien.
Grandes artistas, unos mejores que otros pero un buen nivel, un lugar incomparable (dentro del castillo), un precio de los abonos más que razonable, precios populares en la barra y muy buena organización que nos hace preguntarnos que ha fallado para atraer más público.
Por Eduardo Sánchez
16-18 de junio
Chaz Bundick se encargó de abrir el festival (o más bien la ronda de conciertos del SonarVillage) con un concierto en formato banda en el que presentó las canciones del segundo disco de su proyecto Toro y moi ("New beat", el hit más claro de "Underneath the pine", sonó casi al inicio), sin olvidarse de los pelotazos de su debut todavía cercano ("Blessa", "Low shoulder") que sonaron en la recta final en formato más orgánico que el plasmado en sus discos. A continuación, obligado paseillo por las instalaciones del Sònar de día, con parada en SonarDôme para movernos con la propuesta de Poirier feat. Boogat, y tras la visita a las exposiciones del Macba tocaba concierto de Nicolas Jaar. El joven neoyorkino llenó hasta los topes el SonarHall, lo cual es una clara prueba de que había una gran expectación por ver la puesta en escena de su aclamado debut "Space is only noise". El resultado no defraudó a nadie y resultó mucho menos minimalista de lo esperado. No imaginamos a priori que acabaríamos bailando tanto en un concierto de "jazz-soul" de vanguardia. Pero así fue gracias a continuos subidones y estupendos solos de saxo (gran protagonismo escénico para el saxofonista que desde primera linea de escenario esperaba de espaldas su turno para tocar) que nos dejaron un gran sabor de boca y, por momentos, la piel de gallina. A Little dragon, con una entregada Yukimi Nagano, les tocaba presentar “Ritual Union”, su nuevo disco al que dedicaron la mayor parte de un animado show que continuamos con el divertido experimento de "corta y pega" de ruiditos en bobinas Revox de los japoneses Open Reel ensemble. Y de vuelta al Sonar Dôme ya no pudimos movernos enganchados al rapper Kieren Dickins que presentaba el primer disco de su proyecto Dels, al que siguió una irresistible sesión de Offshore y la fusión de electrónica, funk y pop de Eskmo para cerrar la primera jornada del Sònar.

El sábado iniciamos la jornada con Astrud que presentaban sus éxitos revisionados junto al Col.lectiu Brossa. Genis, con un look muy veraniego (por la escasez de tela) se encargó de ir presentando (tan divertido como siempre) las canciones del show que comenzaron con la "trilogía de finales" ("Por la ventana", "Esto debería acabarse aquí" y "La última") a las que siguieron hits infalibles como "Miedo a la muerte...", "Minusvalía", "El vertedero...", "Cambio de idea", "La boda", "Noam Chomsky" (que también en vivo es de las que más ha ganado con la revisión) o "Lo popular". En la recta final hubo recortes (por petición popular entonaron "Paliza" en lugar de "La música de las supercuerdas") y sorpresas (subidón con el cover de Batiatto de "Voglio vederti danzare" que enlazarón con la acelerada "Hay un hombre en España"). Una vez más sobresalientes hasta en las despedidas (Manolo nos convocó para la manifestación de Plaça Catalunya y Genis para la edición del Sònar 2025). A continuación acabamos de entender el significado del movimiento witch house con el concierto de How to dress well: Minimalismo escénico (y por momentos total con Tom Krell defendiendo sus canciones sin más acompañamiento que unas extrañas proyecciones) entre el r&b lo-fi y el pop más fantasmagórico. Lo bueno del Sònar es que con la multitud de propuestas siempre puedes pasar del relax al subidón más absoluto, que nos provocó Four Tet cuando a los pocos minutos de salir al escenario del SonarVillage con mirada tímida y polo-verde Lacoste revolucionó a su publico con "Love cry", una auténtica delicia que incluso gana en vivo y tras la que ya no bajó el listón en todo el concierto. Sin duda una de las estrellas de la edición 2011 del Sònar de día, y tras el que no paramos de bailar gracias a la propuesta de pop-electrónico de los franceses Discodeine que abarrotaron el SonarDôme. Al Sònar de noche llegamos de día para evitar aglomeraciones, con lo cual pudimos darnos un paseo tranquilo por las distintas carpas donde pudimos ver a un tempranero Carlos Jean defendiendo en el SonarCar (o el tren de la bruja transformado en escenario Dj) su "plan B" y cojer sitio para ver a The human league, uno de los conciertos más esperados del festival, que entraron en escena con "Tell me when" y un encapuchado Philip Oakey con Susan Ann Sulley y Joanne Catherall haciendo los coros a cada uno de sus lados. No faltaron ninguno de sus éxitos (“The Sound of The Crowd”, “Empire State Human”...) ni temas nuevos de altura ("Never let me go"), aunque tras el entusiasmo masivo provocado con "Don't you want me" muchos abandonaron el recinto perdiéndose el cierre con “Together in Electric Dreams”. Pero claro, es que en Sonar Lab los australianos encamisados Cut copy daban casi simultaneamente otro gran concierto en el que no paramos de saltar con una ininterrumpida sucesión de "greatest hits" ("When you're going", "Corner in the sky", "Take me over", "Out there on the ice", "Hearts on fire") y dos momentos de auténtico extasis con los temas estrella de sus dos últimos discos ("Lights and music" y "Need you now"). Tras un merecido descanso la gran agonía de la noche fue el retraso de M.I.A., que nos hizo sufrir un buen rato para a continuación dar el mejor show posible. Y es que la artista fue a por todas desde el minuto cero. Apareció en un atril cargado de microfonos al ritmo de "Sunshowers" y cuando todavía iba por el segundo tema ("Galang") se lanzó al público (que casi la devora) y ya no hubo manera de pararla mientras se despojaba prenda a prenda de un vestuario colorista que en “Bucky Done Gun” quedó reducido a un pequeño short+camiseta, con los que (acopañada de una enérgica bailarina que ayudaba en los coros) no paró de bailar con “BirdFlu”, “Boyz”, "Paper planes" (la más aclamada) o "Born free". Brutal es el adjetivo que mejor le va a su concierto... Y aunque a otro nivel, tampoco desmereció Katy B, a la que vimos de pasada por la tarde en el SonarDôme pero necesitábamos verla en condiciones presentando su estupendo debut "On a mission". Arropada por una completa banda, la joven pelirroja dio un divertido concierto en el que se iban entremezclando sus hits más electrónicos ("Broken record", "Easy please me" o "Katy on a mission") con los más soul (o incluso reggae) para lucimiento vocal ("Louder", "Why you always here"...). Y para rematar la noche una visita al SonarPub para comprobar el porqué del éxito de Die Antwoord. Provocación efectiva y combinaciones musicales imposibles, que si no te tomas en serio acaban funcionando y divirtiendo, que al final de una intensa jornada festivalera tiene mérito.

La última jornada del Sônar empezó fuerte y temprano con Edredón que aparecieron en medio de una neblina mientras sonaba "W3" dejando claro que estábamos viendo algo grande. La fórmula del quinteto consiste en una poderosa mezcla de guitarras demoledoras y electrónica que nos dejó boquiabiertos durante todo el concierto. "Querido pedagogo" fue estremecedora, pero "Sopena" y "Canguro", con la que remataron, también nos dejaron claro que si bien su disco de debut les había convertido en una de las promesas de la temporada, su directo les tranforma en grata revelación... Lo que tiene abandonar las instalaciones del Sònar para visitar un poco de la ciudad condal es que el tiempo se te echa encima y si llegas justo para ver a Apparat te encuentras con que es imposible. Otro año será... La gran p... de la noche era la coincidencia horaria de Janelle Monàe con Yelle. La gran revelación del soul negro ofreció un currado concierto con vocación teatral que comenzó con "Dance or die" tras aparecer en escena camuflada con una manta que también llevaban sus dos bailarinas. No faltó ningún hit de “The ArchAndroid” pero tampoco las sorpresas, como su aclamada revisión de “I want you back”. Por su lado los franceses Yelle ofrecieron un divertido concierto (como su música) en el que una inagotable Julie Budet no paraba de moverse (normal que esté tan flaca) enfundada en un ajustado traje de leopardo rojo al ritmo de los éxitos de "Safari disco club" ("Comme un enfant", "Que veux tu", "Safari disco club") pero sin olvidarse de la canciones que les hicieron famosos ("Je veux te voir", que no pasa de moda, y "A cause de garçons", que puso el punto final). Las grandes estrellas de la noche del sábado eran los veteranos Underworld, que ofrecieron un show de hora y media sin altibajos y combinando éxitos (ya clásicos) como "Rez / Cowgirl" o "Pearl's Girl" con temas de su más que notable "Barking" ("Always loved a film", "Between stars" o "Scribble"). Todo ello animado por un entregadisimo Karl Hyde y unos efectivos y sencillos trucos visuales a base de luces, flashes y juegos entre cortinas. Y por supuesto el apoteosis final con "Born sleepy" que puso patas arriba el SonarClub... Lo de Magnetic man en cambio fue bastante decepcionante. Y es que el directo estropeó las canciones de la banda por culpa de un innecesario y excesivo animador con rastas que no paraba de recordarnos (como si no lo tuviéramos claro) que eran Magnetic man y que estábamos en el Sónar. Esto unido a que las canciones cantadas sonaron con voces enlatadas (de John Legend, Ms Dynamite o Katy B) y que en "I need air" incluso bajaban el audio para que la gente se escuchara a si misma, deslució bastante. Pero nos quedamos con lo bueno, que un año más ha sido mucho y muy bueno.

Por Jorge Jurado
El Primavera Sound 2011 nos ha dejado sin aliento. A pesar de algunos problemas de organización con la vinculación de las tarjetas (para pagar las consumiciones y reservar plaza en el auditori), las recargas de la misma y algún cambio de horario, el Primavera sound 2011 pasará a la historia por el éxito de afluencia de público (120.000 personas, una media de 40.000 por día) y sobre todo por la cantidad de artistas (más de 300) que pasarón por los 8 escenarios preparados en el Parc del Fórum. Si tuviésemos que destacar algo serían 5 momentos que ya quedarán para siempre en nuestra retina y en nuestro corazón. 1.El carisma, la voz y la personalidad de un entregadísimo Matt Berninger al frente de THE NATIONAL en un concierto que nos tuvo cantando "High Violet" y "The Boxer" intercalados, que enamoró a quién no lo estuviese ya y que tuvo como invitado a Sufjan Stevens en dos de los temas. 2.Una de las revelaciones de este 2011, el talento y la genialidad de un jovencísimo JAMES BLAKE que nos hizo una muestra de lo que es buen Dub-Step y nos puso los pelos de punta a pesar de que por momentos se vió deslucido por el sonido que llegaba del escenario San Miguel. La próxima vez en un auditori o algo por favor. Blake hizo doblete con una sesión muy acertada en el mismo escenario el día siguiente. 3.Uno de los comeback mas esperados de los últimos años, el de PULP, con un público rendido a los pies de un Jarvis Cocker en plena forma y como en los mejores tiempos, una vuelta que no defraudó, haciendonos bailar unos éxitos que nos han hecho bailar durante años y que sonaron igual de frescos, muy a la altura de las expectativas. 4.Polly Jean apareció como un ángel en el escenario San Miguel. Arpa en mano y vestida de blanco llenó hasta la bandera y más y nos interpretó magistralmente las canciones de su reciente "Let England Shake" junto con sus éxitos mas aclamados a un público embrujado por la magia de PJ HARVEY. 5.Otro ángel apareció en el escenario del auditori Rockdelux. Con alas y flúor, mucho flúor SUFJAN STEVENS nos enseñó de lo que es capaz, es decir, nos emocionó,nos levantó de las butacas, nos hizo bailar, convirtió el auditori en una pista de baile y sobre todo nos sobrecogió con su maravillosa voz, sus composiciones, sus arreglos electrónicos, un sonido impecable, una puesta en escena que contaba con una banda y bailarinas, proyecciones, juegos de luces, estrellas y esa calidez, dulzura y buen hacer que solo tienen los genios, el mayor espectáculo del mundo. Sufjan interpretó todo su último álbum con momentos álgidos como "I walked", "Too much", "I want to be well", "The age of adz", "Impossible soul" y algunos ya clásicos como "Seven swans" con la que abrió y "Chicago" con la que se despidió con el público en pie y el corazón en la boca. En resumen, dos horas en el cielo.
Habría que destacar también los directos de WARPAINT, DEERHUNTER presentando segundo disco o el recital de PERFUME GENIUS, también en el auditori donde todo cobra otra dimensión gracias a la acústica del recinto; nada comparable al sonido de los escenarios al aire libre, aunque algunos como MERCURY REV (demasiado excesivos) no lo supieran aprovechar. En el escenario San Miguel ANIMAL COLLECTIVE a ratos nos hicieron bailar y a veces bostezar en un show irregular pero con grandes momentos a pesar de dejar en el tintero temas como "My girls". Flojitos estuvieron BELLE & SEBASTIAN que no acabaron de convencer. También por ese escenario pasaron THE TALLEST MAN ON EARTH con una propuesta que sorprendió gratamente y M. WARD que también atrajo bastantes fans e hizo un concierto muy correcto. A plena luz del día disfrutamos de la oscuridad de ORNAMENTO Y DELITO y de noche bailamos con las luminosas melodias tecnopop de JAVIERA MENA que encontró su momento cumbre en Sufrir con un lleno más que aceptable. FLEET FOXES presentaron como corresponde en el escenario San Miguel su aclamado nuevo disco Helplessness blues ante un público entregadísimo y AVI BUFFALO hicieron doblete y en acústico consiguieron crear intimidad y sonar frescos y cercanos. Dos de nuestros favoritos tocaron en el escenario Pitchfork, TWIN SHADOW, con más guitarras y menos bases pero manteniendo el tipo y solidarizándose con la plataforma del 15M, y la virtuosa TUNE YARDS dejandonos con la boca abierta. Si hablamos de baile los que mas caña metieron fueron SIMIAN MOBILE DISCO cuyo cambio de horario provocó que los fans llegaran tarde al concierto y lo disfrutasen los que simplemente pasaban por alli, y otra de nuestras apuestas, HOLLY GHOST! que desde Nueva York y totalmente entregados empezaron con problemas de sonido pero una vez solucionados nos dieron uno de los conciertosmás animados y que mejor sonaron.
Una vez más el Primavera Sound nos demostró porqué es uno de los festivales mas importantes del mundo en cuanto a afluencia y nivel artistico.

Por Eduardo Sánchez
miércoles 25 de mayo
De sobras ha qedado demostrado últimamente que el pop latino no es lo que nos vendían en los 90, que hay muchísimo talento al otro lado del charco. Y "Viva la canción" ha acabado de ponernos las cosas más claras todavía en este aspecto. La edición de este año, en su paso por Zaragoza, se abrió con la "nota discordante" (por la cercanía) del festival, el artista invitado de la tierra: Bigott, que una vez más ofreció una actuación impecable a la que no le hicieron falta artificios. Sus enormes canciones, su voz elegante y arrebatadora y la compañia de Clara que brilla en un segundo plano, fueron suficientes para dar inicio a una velada perfecta. Un simpático Álex Ferreira subió casi sin intermedio al escenario y su repertorio a medio camino entre el rock argentino (aunque el procede de Republica Dominicana) y el folk anglosajón se nos hizo cortito y nos dejó un buen sabor de boca. Algodón egipcio puso el toque vanguardista de la noche (que tuvo por lo general un corte "básico") y subió al escenario "armado" con su cacharrería de efectos-sonoros con la que plasmar en vivo su delicioso "La lucha constante". En seguida nos conquistó con su adorable timidez, que le hacía disculparse continuamente por pequeños "problemillas" técnicos que no impidieron que canciones como "El día perevio" sonaran preciosas. Además, no tuvo que bajarse del escenario en el momento cumbre de la noche porque acompañó a Javiera Mena que apareció radiante (con esa sencillez que deslumbra en pocas artistas, como por ejemplo Sarah Cracknell) y con una guitarra y Cheky (Algodón egipcio) ya nos había enamorado cuando, a los pocos minutos de comenzar su actuación, cantó "Camara lenta". Todavía el sentimiento crecería cuando sentada al piano enlazó "Al siguiente nivel" con "Hasta la verdad" que nos dejaron literalmente embobados. Para el broche final de su maravillosa actuación reservó una deliciosa versión acústica de "Primera estrella", de nuevo de pie con guitarra en mano. Nos quedamos sin palabras... Aunque tuvimos la suerte de cruzar unas pocas con ella en el descanso siguiente y comprobar que también conversando es encantadora (y... ¡le gusta Britney!, hasta coreó con nosotros un trozito del "I wanna go". ¿Se puede ser más adorable?).
A Onda Vaga les tocó el "papelón" de mantener el nivel de emoción que nos dejó a todos Javiera en el cuerpo. Pero por suerte las cinco voces de estos argentinos (aunque en el escenario eran seis) multi-instrumentistas son un chute de diversión y energía que te "obligan" a moverte y a contagiarte del entusiasmo con el que se desenvuelven en el escenario. Lo dicho al principio, una velada perfecta.

Por Eduardo Sánchez
viernes 8 de octubre
El pop-rock de Estige (que se despedían de su nombre esta noche) se encargó de abrir el festival aunque fueron Tachenko los que comenzaron a congregar a las masas hacia las primeras filas. Con su habitual manera de contagiar su pasión por la música los maños hicieron un repaso de su reciente "Os reís porque sois jóvenes" (especialmente aclamados "Escapatoria" y "Vámonos") salpicado por clásicos de su ya extenso repertorio como "El mundo se acaba" o (la maravillosa) "Amable". Y, como comentó Sergio Vinadé, quién nos iba a decir que íbamos a ver en el FIZ al actor de "Cadena perpetua". Pues si, el siguiente en subir al escenario sería Tim Robbins (que es tan alto como imaginábamos) con su banda The rogues Gallery (¡¡¡eran casi 10!!!) y una propuesta de rock-blues clásico con homenajes a artistas como Johnny Cash. Como músico convenció por la pasión que desprendía aunque quizás el ambiente festivalero no era el más adecuado para su propuesta. Con Pete Doherty había mucha expectación teen-indie y su puesta en escena fue mucho menos gamberra de lo esperado ya que se limitó a salir muy mono (ajustadito de negro, con chaqueta y bombín) con una guitarra y unas bailarinas en tutú que aparecían de vez en cuando como único acompañamiento. Pero él solito se comió el escenario y estuvo muy simpático respondiendo a todos los objetos que los fans le tiraban (se colocó unas gafas blancas en la solapa, un pañuelo cachirulo y hasta fumó de una cajetilla que le lanzaron) y acabó arrojando su sombrero negro al público justo después del momento más animado de su show, cuando interpretó "Don't look back into the sun". A continuación vendría la propuesta más cool de la noche, el sexteto inglés The go! team tenían la misión de hacer saltar a las masas con su mezcla de rock-funk incendiario y racial con pop manga. De lo primero se encarga la aeróbica Ninja que no paraba de bailar contagiando al personal y de lo segundo las otras dos chicas orientales que además de tocar baterías y guitarras eléctricas se marcaron un par de temas muy diferentes al conjunto, uno de los cuales fue uno de los dos temas nuevos que avanzaron de su (según comentaron) cercano tercer disco de estudio. Con "Ladyflash", "Grip like a vice" y "Doing it right" pusieron patas arriba la Multiusos y dejaron un sabor de boca excelente. Y como última gran baza de la noche Dorian se metieron al público en el bolsillo una vez más con su irresistible technopop romántico y sus himnos "Cualquier otra parte", "Te echamos de menos", "La tormenta de arena" ó "Paraísos artificiales" fueron el colofón perfecto para los que ya no podíamos aguantar otro concierto...

sábado 9 de octubre
Una vez más volvimos a perdernos a Bigott (que lo pongan un poco más tarde en algún festival, ¡por favor!) y comenzamos la noche con el pop tranquilo de Anni B Sweet, correcto aunque poco destacado salvo en la versión de "Take on me" que afortunadamente si cayó. Nos dio tiempo a pasar un rato por el FIZ Club (qué gustazo poder escuchar a Hurts y Owen Pallett mientras te tomas un cubata) y poco después de la media noche llegó el motivo principal del FIZ 2010, ver a Massive attack. Desde el minuto cero, en que aparecieron 3D (que es chiquitín) y Daddy G, atacando con "Rising son" y con una luminosa puesta en escena, quedó claro que iban a dar un gran concierto que no se limitaría a interpretar su regulero "Heligoland". Entre los acompañamientos vocales del dúo estuvo Martina Topley-Bird que entró en escena con "Babel" y continuó con un deslumbrante "Teardrop" que nos hizo muy felices. A continuación salió al escenario Horace Andy, que con su inconfundible voz nos dio otro de los grandes momentos de la noche con "Angel", e hizo alguna otra colaboración entre las que destacó "Splitting the atom" compartiendo primera fila con 3D, Daddy G y Martina. Otros grandes protagonistas del concierto fueron los juegos de luces (preciosos) y los anuncios electrónicos con citas más o menos intensas mezcladas con cotilleos rosa del tipo "Tiziano Ferro es gay" o "Belén Esteban no va a volver con Fran" (muy fuerte todo, pero muy divertido). Y para terminar se guardaron dos de las mejores bazas de su obra maestra "Blue lines"(1991), "Safe from harm" y "Unfinished sympathy" con Deborah Miller dibujando una sonrisa en todos los presentes. Tras el subidón bristoliano muchos teníamos ya la sensación de haber quedado saciados de chute festivalero, pero todavía quedaba bailar con We have band, que estuvieron muy bien defendiendo su disco de debut "Whb" con trallazos como "Divisive" (con el que empezaron), "Love, what you doing?" o el irresistible tándem que forman "You came out" (su mayor hit) y la saltarina "Oh!". We are standard hicieron un show con mucha fuerza pero bastante más rockero de lo que imaginábamos ante la inminente salida de sus disco de remezclas. No son Delorean, pero como broche semifinal para una noche de Pilares estuvieron más que correctos.

Por Jorge Jurado
Conciertos de Goldfrapp (24/09) y Belle & Sebastian (25/09)
"No pareis de bailar" es lo que debieron pensar Alison y compañía cuando salieron al escenario del Fórum. Por los pelos pero el cielo nos dejó disfrutar de un concierto de una hora y media de duración donde no hubo lugar para el descanso, Alison Goldfrapp en medio del escenario, dos ventiladores delante de ella que movían los retales de cintas de vídeo que formaban su chaqueta, mallas brillantes, rizos rubios, mas brillos en sus compañeros, en definitiva una estética cuidadísima al detalle que hacia que a veces se nos fuesen los ojos. Un repaso a los mejores temas del "Head First" (después de "Number One" sonaron "Alive", "Rocket" y "Believer") para luego recorrer sus hits más electropop sobre todo del "Black Cherry" y "Supernature". Echamos de menos alguna canción pero no seria justo quejarnos de un espectáculo en el que lo dieron todo, con tres bises tres y cambio de vestuario incluido. Está claro que Alison ya no se aburre en el escenario. Un público totalmente diferente abarrotaba la calle principal y las adyacentes al escenario de la antigua fabrica de cervezas "Damm", no cabia un alfiler, algo exagerado y que un servidor no se esperaba en absoluto, que Belle and Sebastian mueven masas más de lo que uno cree. Concierto de palmas, coros, bailes boyscoutescos trilirí tralará y un pop delicado al que nos tienen acostumbrados. Stuart y sus chicos bastante entregados, incluso dirigiéndose a nosotros en catalán en algún momento, regalándonos esos bailes que le hacen tan especial y subiendo al escenario a unos improvisados coristas. Cuando unos músicos están a gusto se nota y lo trasmiten al resto. Esa era la sensación. Presentaron algunos temas de lo que será su nuevo álbum el mes de octubre y nos hicieron cantar algunos otros que ya podríamos calificar como himnos. Entre el tracklist "Like Dylan In The Movies", "The Boy With The Arab Strap", "Get Me Away From Here I´m Dying", "Another Sunny Day", "Judy And The Dream Of Horses", "Sleep The Clock Around" y "Me And The Major" como broche final. Casi una hora y media de buena música, empujones y pisotones.

Por Eduardo Sánchez y Jorge Jurado
17-19 de junio
Puntualísimos a la esperada cita con el festival de la vanguardia por excelencia al medio día del jueves, y con un sol maravilloso, nos plantamos en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona para comenzar el maratón festivalero. Tras un pequeño recorrido por las cuidadas instalaciones, con paradas en la exposición "(Back to) The robots" y en la minicarpa de radio3 en la que Tomás Fernando Flores emitía una edición especial en directo de Siglo21 con actuación de Electroylets incluida, tocaba el primer concierto de la jornada. Fur voice inauguraba el SonarHall con un show muy visual en el que sus cuidadas proyecciones tomaban un importante protagonismo ilustrando las canciones de su aclamado debut del que brillaron sus hits "Stars at blind", "Caramel" y "Wimp" entre los bailes y poses modernas del joven David Gracia y sus teclados. Ya entrada la tarde tuvo lugar el gran concierto del jueves. Los canadienses Caribou abarrotaban el SonarDôme, que definitivamente se quedó pequeño ante la grandeza de su propuesta con Daniel Victor Snaith totalmente entregado (lo daba todo cantando y con la percusión) haciendo un repaso de su estupendo "Swim" (con concesiones como la aplaudida "Melody day") del que salieron los dos grandes momentos de la noche, su gran hit "Odessa" y el remate final con un alargado "Sun" con el que no pudimos parar de saltar durante un buen rato. A continuación, pero con tiempo suficiente para cojer sitio, tocaban Broadcast en SonarHall. Se cumplieron nuestros temores al sospechar que el concierto seguiría la línea de su último experimento y nos dejaron descolocados con unos primeros 15 minutos (que se hicieron mucho más largos) en los que unas (preciosas, esos si) proyecciones en blanco y negro servían de escasa iluminación ante una fantasmagórica Trish que jugaba con su aparato de distorsiones vocales mientras su compañero hacía ruiditos muy monos pero algo rallantes. La segunda parte del concierto fue (menos mal) mucho más pop, con más luz y juegos de sombras y momentos disfrutables (sobre todo el momento miniguitarra final con distorsión in-crescendo) aunque no entendemos como pueden descartar de su repertorio canciones como "Come on let´s go", "Pendulum" o "Before we begin".

El viernes comenzamos la maratón en SonarVillage para disfrutar de New Young pony club que lo dieron todo desde el minuto cero (empezaron a saco con uno de sus últimos hits, "Chaos") y Tahita Bulmer no paró de bailar animando las canciones de su reciente disco "The Optimist" al que acompañaron hits pasados como "Ice cream" o (la aclamada) "The bomb". Sin cambiar de escenario (previa sesión transitoria de Lemonade Dj) tocaba comprobar el excelente estado de forma de Delorean, que dejaron claro que su reconocimiento mundial no es casual encadenando hit tras hit (sonaron de tirón "Stay close", "Real love" y "Deli" volviendo loco al personal) y contagiándonos las ganas de no parar de bailar. Hubo que salir un poco antes del final de Delorean para ver un ratito a Emilio José, que estaba un poco solo en SonarComplex ofreciendo un show muy de estar por casa (el gallego intercambiaba comentarios y opiniones con sus fans) y que nos hizo recordar a Genis con sus canciones básicas adornadas con ruiditos electrónicos adorables. Nos dejó un sabor de boca buenísimo. En Sonar de noche (al que nos dieron la "bienvenida" unas muchachas iluminadas con vestidos flúor que regalaban pulseritas) nos estrenamos con el espectáculo atmosférico de Air, a los que tuvimos que disfrutar momentáneamente porque no llegábamos a Hot chip que comenzaron un show bastante pobre con una atropellada "And I was a boy from school". Menos mal que su impresionante repertorio funciona por si sólo (no faltaron "One life stand", "Over nd over", "We have love", "Hold on", "Take it in", "I feel better" o "Ready for the floor" para rematar) porque su música pierde bastante al trasladarse al directo y resulta casi imposible disfrutarlos si no los adoras a priori. Vamos, que dudamos que en Sónar Alexis Taylor y sus chicos hayan reclutado nuevos fans. Mucho más enérgico fue el show de LCD Soundsystem con James Murphy poniendo patas arriba un SonarClub abarrotado presentando algunas (como sus piezas son tan largas el setlist se quedó algo escaso) canciones de su reciente "This is happening" salpicadas por algunos de sus (ya) clásicos como "Tribulations", "All my friends", "Daft punk is playing at my house" o "Yeah" con la que nos volvimos literalmente locos. Tras el subidón tocaba relajarse haciendo un tour por las instalaciones, que si un poco de minimalismo electrónico con Plastikman, otro poco de house callejero con Roska y ya recuperados de cabeza a bailar con la sesión de 2manydjs que triunfaron con sus curradas proyecciones que encajaban a la perfección con en setlist poco arriesgado (por favor, que alguien empiece a pinchar "Flash delirium" antes de que acabemos odiando "Kids") pero bastante efectivo. La noche la terminamos pasándonos por el SonarPub para marcarnos los últimos bailes con el electro house de los berlineses Booka shade.

El Sónar de día del sábado tenía una protagonista clara, la jovencísima Uffie que venía a presentar su inminente (y largamente esperado) disco de debut, que defendió con sobresaliente embutida en un imposible traje unipeza que le marcaba todo (lo bueno y lo malo) y con un recogido con tupé que (llamadnos pesados) nos recordaba a Elly Jackson. Anna-Catherine no estuvo sola, porque el show (aunque ella es la gran estrella) lo reparte con sus dos compañeros que también lo dan todo cantando, rapeando y utilizando toda clase de instrumentos modernos. "Mc's can kiss" (que abrió el show), el subidón de "Robot oeuf" que enlazó con su último hit "ADD SUV" y "Pop the glock" (poniendo la guinda final) fueron, sin duda, de lo mejor del festival. Con un poco más de tiempo que en la anterior jornada acudimos al Sónar de Noche calentando motores con Buffetlibre djs, que nos hicieron bailar con una sesión en la que mezclaron éxitos seguros de Gossip, Hot chip, Empire of the sun o Stardust. Llegó el momento más esperado para muchos, el insólito retorno a los escenarios de los míticos Roxy music. Bryan Ferry es un viejuno elegante pero sigue sonando rotundo y fresco y su directo sigue siendo un acontecimiento, pero quizás por motivos generacionales tras unas pocas canciones lo que nos pedía el cuerpo era ver a Jónsi. Su primer disco en solitario es una maravilla, y su puesta en escena está a la altura. Minimalismo islandés con estética anacrónica (entre los trajes de "indio" moderno que lucía todo el equipo y los instrumentos peculiares como un auténtico órgano de iglesia o un peculiar xilófono-arpa, nos sentimos tele-transportados a un lugar perdido en el tiempo y el espacio como inmersos en cierta serie dolorosa). Nos mantuvo conteniendo la lagrimita durante una hora sin parar. Maravilloso. Poco tiempo tuvimos para recuperarnos del shock que nos produjo el islandés para embarcarnos en el otro gran "viaje" de la noche, el del directo de Fuck buttons que te atrapan desde el inicio (vaya inicio, "Surf solar"!!!) con las serpenteantes superposiciones de capas y atmósferas que te atrapan y te mantienen boquiabierto y con ganas de que lo que estás viviendo no acabe nunca. Lástima que acaba... Pero el fin de fiesta (para los que no aguantamos hasta el final finalísimo) fue otra baza segura. The chemical brothers son un claro ejemplo de banda con repertorio suficiente para triunfar sin esfuerzo. Esta vez presentaban su nuevo (y acertado disco) que no deslució entre sus numerosos clásicos. Broche final perfecto.

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